Una tarde en el parque

La primavera ha llegado, el verano ya asoma la cabeza y el buen tiempo ha venido para quedarse. En esta época del año, echémosle la culpa a las hormonas, los niños sólo quieren salir a jugar al parque, y con razón, el invierno es muy largo y las flores piden a gritos compañía.

Fuente del Berro y Hyde Park

Como buenos padres está en nuestro código ético el llevar a nuestros hijos al parque para que jueguen, se manchen, corran, griten y se cansen (y duerman 8 horas del tirón), por eso te proponemos estas actividades.

Lo primero que tienes que hacer es anticiparte a los hechos y preparar una bolsa con todo lo necesario. Esta mochila debe de llevar: Agua (botella grande), tiritas, una pelota (palas, frisbie, etc.), los juguetes preferidos, un jersey, una gorra, el Pack de merienda (el bocadillo, el zumo y la manzana), monedas (para el helado o las chuches), Kleenex y toallitas húmedas. Bajo ningún concepto se permiten las consolas (el parque está para jugar no para estar sentado). Una vez terminado el bolsillo de Doraemon con todos los elementos que podrán ser utilizados durante la tarde nos disponemos a bajar al parque.

El parque para los padres no tiene porque ser una obligación, sino todo lo contrario. Todos hemos sido niños alguna vez y hemos jugado en el parque, ahora te toca transmitir a tu hijo la sabiduría popular y colectiva en cuestión de juegos de la calle. Si no te acuerdas aquí van algunos de ellos:

  • El escondite inglés: Desde una pared o un árbol, cuenta 10 pasos hacia atrás. Esa será la línea de salida. El que se “la liga” se pondrá en el árbol y sin ver a los demás (poniéndose frente al árbol) citará: “Al escondite inglés, sin mover las manos ni los pies”. Mientras este pobre diablito recita la frase todos los demás desde la línea de salida correrán hacia él. Una vez terminada la frase el que se “la liga” se dará la vuelta, al que pille moviéndose le tocará empezar de nuevo. Gana quien consiga llegar antes al árbol y tocar la espalda del que está allí.
  • La gallinita ciega: Se crea un círculo enorme donde todos los concursantes deben de estar y no pueden salir. El que se “la liga” se debe colocar una venda en los ojos y pillar a todos los demás, a quien pille le tocará salirse del círculo hasta que el que se “la liga” coja al último.
  • Retroceso: Hay que crear un círculo muy muy grande. En este juego sólo hay dos sentidos y nunca se puede retroceder, quien de un paso hacia atrás estará eliminado. Uno girará en un sentido y todos los demás en otro. El que va solo tiene que pillar a todos los demás, cada vez que pille a uno, el pillado se sumará y crearán una barrera humana agarrándose de las manos, bajo ningún concepto pueden separarse. El último que sea pillado gana.

Estos sólo son algunos de los juegos que quedan en la memoria colectiva de todos. Lo principal es pasar una tarde agradable en familia, ya sea jugando al frisbie, la pelota, el pilla-pilla o al escondite. Se trata de que todos los miembros de la familia participen y se enseñe a los niños a través de estos juegos valores como el trabajo en equipo, la lealtad, el saber perder o el compañerismo. Aprender jugando es la mejor de las lecciones.

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