All you need is chocolate

Una palabra que asociamos con un pequeño pero inmejorable placer de la vida, es chocolate. Queremos dedicar un post a este alimento, que desde hace siglos nos da dulces momentos a lo largo del día. En sus inicios, tenía más valor que el oro y cuando fue descubierto por los españoles, se convirtió en el alimento predilecto de la monarquía.

Es por todos sabido que el chocolate es inmejorable en sabor, nos hace sentir bien y nos hace entrega de un placer exquisito, aunque también reconocemos que algunos tipos son más saludables y convenientes que otros para la salud. Estos son concretamente los que se encuentran más cerca de la fuente del cacao en sí, por lo que los nutrientes, y por tanto, los beneficios del grano son absorbidos en su totalidad por nuestro cuerpo porque se encuentran en un estado más puro que si estuviesen tostados. A partir del 70% de cacao en una barra, ya podemos decir que aprovechamos las propiedades.

Pastel de chocolate

El cacao es una fuente estupenda de magnesio, mineral del que carecen muchas dietas y que es fundamental para el buen funcionamiento del cerebro y el corazón, así como para prevenir la hipertensión. También es fuente de hierro, muy importante para la sangre y la buena circulación.

Os damos algunos ejemplos de los beneficios: comer chocolate puede reducir las posibilidades de infarto en un 37% y de tener diabetes en un 21%. También es relevante la presencia de antioxidantes en el chocolate, los cuales son clave para evitar la formación de placa dentro de las arterias.

El placer que nos produce este alimento se materializa en una reacción química en el cerebro, a través de ciertas hormonas como la serotonina, clave para la prevención del estrés o la oxitocina, producida cuando nos enamoramos. Si lo comemos con bajo porcentaje de azúcar, apenas ingerimos calorías.

Íntimamente ligado al sentimiento de felicidad, podemos decir que incluso a veces, el chocolate “nos mima” y llega a ser poético hablar de él. Lo regalamos por San Valentín, por Navidades, por cumpleaños y a cualquier persona por la que sintamos aprecio o en la que queramos producir esa “dulce reacción química”. Solo con nombrarlo, ya nos apetece e ilumina la cara. Es un fiel antidepresivo, por lo que, si lo pensáis por el lado práctico, es más barato que la terapia y sin pedir cita previa!

¡Hasta la próxima!

Chupachups de chocolate

Fotos vía:  Just a taste (pinterest) & RASSP 

Deja un comentario